martes, 18 de enero de 2022

Nota Impulsando el Pedido de los Vecinos de la Sala de Primeros Auxilos

Vivi el Oeste Vivi el Oeste | Facebook Vivi el Oeste | Twitter Vivi el Oeste | Instagram Vivi el Oeste | Youtube Vivi el Oeste Haedo norte: Piden una sala de primeros auxilios ACTUALIDAD HAEDO| VECINOS| SEGURIDAD Haedo norte: Piden una sala de primeros auxilios Vecinos de Haedo norte impulsan en redes sociales una junta de firmas para solicitar la construcción de una Sala de Primeros Auxilios para atención médica. 18 DE ENERO DE 2022 - 08:12 Haedo norte: Piden una sala de primeros auxilios Vecinos de Haedo norte llevan adelante un pedido para la creación de una Sala de Primeros Auxilios en la zona. Para lograrlo, impulsaron una junta de firmas online vía redes sociales, en donde se pide a los ciudadanos completar un formulario y unirse así a la masiva solicitud, que fue compartida por Cristian Martínez, referente de la Sociedad de Fomento Federal del Oeste, a este medio. vecinos de haedo pidieron a las autoridades un plan de lucha contra la inseguridad SEGUÍ LEYENDO Vecinos de Haedo pidieron a las autoridades "un plan de lucha" contra la inseguridad
"Casi 200 manzanas, más 40 mil vecinos sin acceso a una sala de primeros auxilios. Por tus abuelos, por tus hijos, es por vos", expresaron los vecinos en el flyer oficial de la convocatoria. fv nuevo junio En tanto, el link para unirse a la petición y completar el formulario es el siguiente: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScgQYJAQu2gdlEPjrG4Y3S61EMi0D_WG3WEckKPmYskNalxiA/viewform. Allí se solicitarán datos cómo el nombre y apellido de la persona, un teléfono y una dirección de correo electrónico.
El petitorio es impulsado por vecinos de Haedo norte. El petitorio es impulsado por vecinos de Haedo norte. La Sala se suma al pedido de destacamento policial Cabe destacar que, en noviembre del año pasado, desde el Foro Vecinal se mantuvieron varias reuniones con representantes de seguridad del Municipio de Morón para analizar la posibilidad de contar con un destacamento policial en la zona norte de la localidad para atención al público las 24 horas del día. "El pedido del destacamento en la zona norte de Haedo viene por el problema de comunicación que genera la vía del tren entre ambas zonas de la localidad", aseguraron los vecinos miembros del Foro de Seguridad, en una charla con Viví el Oeste. Actualmente hay tres cruces habilitados y en hora pico, si se le suma la gran cantidad de tránsito, las demoras para ir de un lado a otro de la ciudad pueden ser muy altas. "Este pedido de destacamento es para tener mayor presencia y agilidad por lo que pueda suceder en Haedo norte", agregaron. La zona elegida por muchos vecinos para que se pueda ubicar el futuro destacamento es la de la UTN. Este espacio ya fue marcado por el propio foro vecinal de seguridad como una de las zonas "calientes" de Haedo debido a la cantidad de hechos que se cometen.

Nota Medios Caba Parte N°2

Nota medios de Caba Pro Nacional

Nota Historias de hoy parte N°3

Nota Historias de Hoy Parte N°2

Nota Historias de Hoy

lunes, 17 de enero de 2022

Nota Perfil

Perfil.com ÚLTIMAS NOTICIAS POLÍTICA OPINIÓN SOCIEDAD Radio PerfilRadio PerfilFM 101.9 INGRESAR SUSCRIBITE Temas del día José Luis Espert Gestapo antisindical COVID-19 Campo Dólar Blue Luana Volnovich Sergio Berni Javier Milei Uruguay Joseph Stiglitz Fernando Baez Sosa Luis D'Elía Reperfilar ACTUALIDAD POLÍTICA ECONOMÍA COLUMNISTAS SEGUINOS HISTORIAS DE SUPERACIÓN Cristian Martínez, el botellero que fundó una escuela de formación digital Cristián Martínez es hijo de la generación que sufrió el 2001 y, con solo 8 años, debió ser vendedor ambulante y botellero para poder sobrevivir. Cristian Martínez, el botellero que fundó una escuela de formación digital Cristian Martínez, el botellero que fundó una escuela de formación digital | NET TV Pablo Corso Heduan Pablo Corso Heduan 24-08-2021 22:55 Compartila en Facebook Compartila en Twitter Compartila en Linkedin Compartila por Email En 2001 la Argentina tocó fondo. Como pocas veces en la historia, nuestro país implosionó y la crisis política, social y económica dejó tierra arrasada y, con ello, a varias generaciones. Cristián Martínez es hijo de esa generación y debió ser vendedor ambulante y botellero para poder sobrevivir. Vídeo | Cristian Martínez, el botellero que fundó una escuela de formación digital Pero hoy su realidad es completamente diferente ya que en su mesa no falta un plato de comida como hace 20 años. Sin embargo, él decidió no olvidarse de su pasado y revertir la historia. “Mi utopía hoy es trabajar para que los pibes tengan un futuro diferente, al lado de mi viejo solía ser botellero con solo 8 años”, dijo Martínez, quien luego aseguró que estar capacitando a chicos que hacen videojuegos y crean aplicaciones le dio la pauta de que la realidad puede cambiar. El FMI lanzó una dura advertencia luego de transferir los Derechos Especiales de Giro Detrás quedó la infancia llena de carencias que supo torcer gracias a su madre. Hoy Cristian preside la Sociedad de Fomento Federal del Oeste, la cual funciona como escuela de oficios tradicionales y digitales. “Hoy los chicos están haciendo cosas maravillosas”, sentenció Martínez, quien busca evitar que otros chicos tengan que pasar lo que el pasó.

TN Arriba Argentinos

Nota para TN Arriba Argentinos

Video Lanzamiento Potrero Digital Morón

Lanzamiento de nuestra Escuela de Oficios y herramientas Digitales de Acceso Gratuito para los Vecinos Potrero digital Moron

Nota Radio La 100 Sergio Lapegue

Nota por Sergio Lapegue Radio La 100

Programa La Historia de Hoy

Nota para Tv Programa La Historia de Hoy

Nota UNLAM

Nota UNLAM Muñecos Inclusivos

Nota La Nacion

Video Nota en La Nacion

Nota Canal 13

Nota Canal 13 Junto a Martin Sciolli en el Barrio Carlos Gardel

Nota en Radio Veo

Morón: Ofrecen cursos a vecinos a cambio de buenas acciones La Sociedad Federal del Oeste de Morón lleva adelante una iniciativa para que los vecinos realicen cursos y capacitaciones a cambio de una buena acción social.
Queremos seguir impulsando las buenas acciones. Si bien al día de la fecha el 80% de nuestros cursos y capacitaciones, fueron gratuitos, ahora decidimos que se pague con una buena acción", informó Cristian "Chapu" Martínez a Viví el Oeste, uno de los encargados de la Sociedad. De esta manera, los voluntarios buscan que el esfuerzo que realiza la organización sea retribuido a través de buenas prácticas para los vecinos, como lo es "plantar un árbol, limpiar una plaza, hacer una donación a un comedor", o algún otro tipo de evento similar que constituya un cambio positivo en el distrito. Sociedad Federal del Oeste de Morón. Sociedad Federal del Oeste de Morón. Entre la lista de cursos y capacitaciones con las que cuenta la Sociedad Federal del Oeste de Morón, se pueden encontrar: Curso de Técnico e Instalador de Aire acondicionado. Curso de Robótica Curso de Diseñador de Vídeos Juegos Curso de Ingles Curso de Lenguaje de Seña Curso Para Emprendedores Apoyo escolar para jóvenes Después de tantos días sin clases queremos ayudar a los niños y a los padres, con APOYO ESCOLAR y así colaborar con alguna materia o algo que le este costando a tu hijo e hija aprender, junto a un grupo de jóvenes universitarios de UPF quienes vienen a brindar sus conocimientos y ayudar a otros.También vamos a compartir una rica merienda, los Esperamos

Nota Diario La Ciudad

Portero digital, el proyecto que intenta que los vecin@s de Morón accedan a capacitaciones gratuitas sobre los trabajos del futuro Photo of Santiago Menu Santiago PARA RECIBIR NOTICIAS - UNITE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM No caben dudas de que una de las problemáticas que se hará presente con el paso de los años en el país tiene su origen en la brecha digital. Es cada vez más notorio como aquell@s que tienen la posibilidad de acceder a las herramientas que brinda la tecnología están en condiciones más propicias de acceder a un empleo que l@s que no alcanzan esos recursos. Es por esta razón que el Estado debe actuar en consecuencia y garantizar que, en el futuro, tod@s puedan estar en las mismas condiciones y, de esta manera, amplar el abanico de posibilidades laborales. Sin embargo, en Morón, esta temática está siendo abordada por el proyecto “Portero Digital”, un espacio gratuito que se ha establecido como indispensable en los tiempos que corren. A partir de capacitaciones en disciplinas desconocidas por ello, decenas de vecin@s del distrito pueden redescubrir sus habilidades para la informática. No solo jóvenes, sino que adult@s mayores encuentran en este lugar un magnífico espacio de conocimiento y aprendizaje constante. En diálogo con Diario La Ciudad, Cristian, uno de los impulsores de este proyecto, se detuvo a pensar en los beneficios que traen este tipo de programas en la comunidad y se refirió a la necesidad de que l@s vecin@s del conurbano puedan ser los próximos protagonistas de la era digital. “Es muy importante que podamos llevar estas capacitaciones a los barrios más humildes y que niñ@s, adolescentes y adult@s mayores tengan los conocimientos que se van a requerir en los próximos años. Por lo general, estos cursos son carísimos, por lo que lanzarlos de manera gratuita nos llena de felicidad”, sostuvo. Escuela de Youtube, luces y sonidos, reparación de PC, iniciación a la computación, robótica, Community Manager, diseñador web y asesor de ventas son algunos de los talleres que se brindan en la Sociedad de Fomento Federal del Oeste. Allí, centenares de personas se acercan para aprender un oficio y su vida da un giro de 360 grados. Advertisement Más allá de que, en tiempos de pandemia, algunas actividades se desarrollaron de manera virtual, de a poco la presencialidad se hace habitual y las herramientas tecnológicas vuelven a estar en manos de l@s estudiantes, quienes se sorprenden ante las nuevas capacitaciones que requiere el mundo moderno. “Hay muchos abuel@s que vinieron sin saber nada y hoy, por ejemplo, ya utilizan google maps. En nuestras computadoras, les propusimos buscar los pueblos en los cuales nacieron sus padres y se emocionaron. Para mí, es una revancha de la vida poder darles esta oportunidad”, concluyó Cristian. ¿Cómo hacer para conocer más respecto del Portero Digital? Si estas interesado en anotarte en alguno de los cursos que se brindan en el Portero Digital, podes contactarte con la Sociedad Federal de Fomento del Oeste a través de su cuenta de Facebook o también podes acercarte a Guillermo Rawson 1123 (Morón) y serás atendido por un integrante de la organización.

Nota InfoBae

Infobae AMÉRICA MÉXICO COLOMBIA ECONÓMICO TELESHOW DEPORTES CULTURA Lunes 17 de Enero de 2022 Últimas noticiasTendenciasCómo llegué hasta aquíCoronavirusEstadísticas de la pandemiaESPNNewsletters SOCIEDAD Era botellero, estudió y armó una escuela de oficios digitales para sus vecinos: “Hay un potencial enorme en los barrios” La vida de Cristian Martínez está atravesada por una historia de necesidades y superación. Fue vendedor ambulante y hoy preside la Sociedad de Fomento Federal Del Oeste, en Morón. Busca -le dijo a Infobae- que a los chicos de los barrios “se les cambie el chip” que trae de sus padres Joaquín Sánchez Mariño Por Joaquín Sánchez Mariño 18 de Agosto de 2021 Cristian Martínez, presidente de la Sociedad de Fomento Federal del Oeste, con muñecos de un emprendimiento social Cristian Martínez, presidente de la Sociedad de Fomento Federal del Oeste, con muñecos de un emprendimiento social “Disculpá la palabra, pero cagaba y me mojaba el culo porque estábamos entre cuatro chapas”. Del otro lado de la pantalla, Cristian Martínez pasará de la emoción a la bronca, de la bronca al orgullo, del orgullo a la tristeza, de la tristeza a la esperanza, y de la esperanza nuevamente a la emoción. Su vida, relatada por él mismo, contiene suficientes argumentos para sostener brillante ese mapa de victorias y fracasos. “Tengo 39 años y soy el mayor de once hermanos. Nos criamos muy pobres, con piso de tierra. He visto a mi vieja laburar desde siempre, cargar maples de huevo, limpiar casas ajenas, lavar ropa para gente de otros barrios... y con mucho esfuerzo nos fue criando”, cuenta. Su madre se llama Graciela y pronto ella también aparece al otro lado de la pantalla, cuando pasa detrás de su hijo para buscar unas llaves. “Saludá, vieja”, dice Cristian. Graciela saluda, sonríe. Aprovecho la ocasión: -¿Cómo era Cristian de chico? -Rebelde, no me lo quería nadie. Me echaban de todos lados con éste. -¿Echaban a los once hijos por los líos de Cristian? -¡Sí, a todos! Mi familia decía: “¡uy, ahí viene la Graciela con Cristian!”. Cristian Martínez junto a algunos de los panaderos formados en la escuela de oficios Cristian Martínez junto a algunos de los panaderos formados en la escuela de oficios Cristian se ríe. “Era quilombero”, confiesa, y dice que si no hubiera sido por su madre, nunca hubiera cambiado. “En su momento, cuando era chico, renegué por no tener para comer o por ver a mi vieja llorar por no saber qué me iba a dar de comer al otro día. Eso me causó un gran dolor por dentro, pero hoy entendí que fue lo necesario para entender al que necesita, ¿no?”, dice. Esa nueva etapa de la que habla la ejerce cada día en la Presidente de La Sociedad de Fomento Federal Del Oeste, en Morón, un espacio casi abandonado hasta hace tres años, cuando él juntó firmas y se puso al frente de la reconstrucción. Hoy el espacio funciona con escuela de oficios tradicionales y digitales, es además un hub de emprendimientos sociales, y un comercio accesible para muchos. Pero antes de llegar a este punto, Cristian tuvo que convertirse en el que es. “Hasta alrededor de mis siete años fuimos medio nómades. Primero vivimos en Marcos Paz, después vivimos en Villa Mariló, después en Moreno, y recién después llegamos a Morón, donde vivo hoy. Mi viejo era un tipo muy mujeriego. Generalmente no estaba en casa, venía y estaba un tiempo, embarazaba a mi vieja, y se iba. Digamos que generalmente en los barrios humildes pasa eso, no se toma conciencia del cuidado. Y bueno, mi vieja nos ama y salimos adelante, pero en su momento la pasó muy mal”, cuenta. “En el 2001, cuando estalló todo, mi vieja puso un comedor comunitario y le daba de comer a los pibes del barrio. Íbamos a manguear al mercado central, y después llegábamos a casa y limpiábamos la verdura, la fruta… Mi vieja siempre dió, o sea, yo no entendía eso, ¿viste? Yo decía: ‘vieja, pero si no tenemos para nosotros, ¿cómo carajo vas a sacar de tu alacena un arroz para darlo?’. Y nunca lo entendí, nunca lo entendí”, dice. En el barrio lo conocen como Cristian "Chapu" Martínez. El apodo se lo debe a su fanatismo por el Chapulín colorado En el barrio lo conocen como Cristian "Chapu" Martínez. El apodo se lo debe a su fanatismo por el Chapulín colorado Un día, a sus diez años, acompañó a un lugar a su madre. Caminaron cerca de treinta cuadras y llegaron a lo de una señora. Llevaban una bolsa que cargaban entre los dos, una manija cada uno. Al llegar, la señora salió y abrazó a su madre. Le dieron la mercadería y se fueron. Unas cuadras después, se largó a llover torrencialmente. Graciela buscó en su monedero, pero no tenía con qué pagar el coelctivo. Cristian se puso a llorar y se enojó, las dos cosas a la vez. “¡Tenía una bronca! Y me acuerdo que le pregunté a mi vieja por qué hacíamos eso si a nosotros no nos sobraba. Y mi vieja me dijo: ‘Mirá, ella no tiene a nadie, vos al menos me tenés a mí. Siempre uno puede dar una mano al que más lo necesita’”, relata. Conforme fue creciendo, Cristian fue ganando sus primeros pesos. Trabajó un tiempo con su padre como botellero. “El botellero es el que va en el carro y el caballo y se lleva las latas, se lleva las botellas, se lleva el cartón… Como el cartonero pero hace veinte años. El cartonero no se conocía en ese entonces. El botellero te lleva desde una heladera hasta escombros de tu casa o ramas que vos cortaste de un árbol y no tenés dónde tirarlas”, explica. Después quiso independizarse y comenzó su propio negocio. “Vivíamos en Villa Mariló, era un barrio muy heavy, y yo dije: ‘bueno, ¿qué puedo vender acá?’ Y compré los sachets de shampoo, los chiquititos. Yo entendía que la gente quizás no podía comprar el shampoo grande, pero sí podía comprar el chiquito para higienizarse. Esa fue una de mis primeras pruebas, y empecé a laburar, y laburé muy bien. Después contraté a otro chico y trabajabamos los dos. Salía el sachecito a morir. Costaba veinticinco centavos el shampoo y veinticinco centavos la crema, y por cincuenta centavos tenías los dos”. Una imagen de los botelleros, el primer oficio de Cristian. Lo ejercía en compañía de su padre, que tenía un carro y un caballo Una imagen de los botelleros, el primer oficio de Cristian. Lo ejercía en compañía de su padre, que tenía un carro y un caballo Siguió buscando su camino. Trabajó de albañil, carpintero, fue cortador de pasto, limpiador de piletas, mecánico, pintor. Hasta que tomó una decisión que le cambió la vida: estudiar para reparador de electrónica y PC. “A partir de ahí llegué a tener cuatro locales de electrónica, empezamos a crecer, laburé ocho años con eso. Hasta que después con el tema de los robos fue muy difícil sostenerlo porque un día entraron y le robaron a mi señora, la metieron adentro, le apuntaron con un arma. En otra oportunidad apuñalaron a mi hermano, en otra oportunidad me robaron a mí y me golpearon también. Entonces sinceramente era muy difícil sostenerlo y cerramos. Pero ese curso que hice cambió todo”, asegura. No se equivoca: aunque en ese momento no lo sabía, en el futuro la enseñanza de oficios digitales sería el punto de quiebre de muchas más vidas como la suya. Y aunque pareciera que la preocupación principal de Cristian es el futuro, siempre antes piensa en su pasado y en su madre. “Mi vieja me enseñó una filosofía de vida: siempre hay alguien que necesita, siempre hay alguien que si te ponés a ver, encontrás cómo ayudarlo. Si no fuera por ella, ni el colegio hubiera terminado. Recuerdo ir al colegio muchas veces con una bolsita y dos lápices y un cuaderno. O ir al colegio con una zapatilla que te había regalado un político, que le ponía el nombre”, dice. -¿Recordás alguna de esas zapatillas? ¿Qué nombre tenían? -Sí. Menem, Ruckauf…. Y eso me demostró lo lejos que está la política de entender la necesidad de los vecinos. No entienden, es otro mundo, totalmente diferente. Antes de hacerse cargo de la sociedad de fomento, el lugar era conocido como "la borrachería". Cristian Martínez conoció el club en sus épocas de esplendor porque su abuelo era bufetero Antes de hacerse cargo de la sociedad de fomento, el lugar era conocido como "la borrachería". Cristian Martínez conoció el club en sus épocas de esplendor porque su abuelo era bufetero -¿Qué pensabas al ver el nombre de un político en tus zapatillas? ¿Qué pasaba por tu cabeza? ¿Entendías? -Sí, entendía. Esto te lo digo de todo corazón porque me lo acuerdo patente. Yo decía: “qué hijos de puta”. Todos mis compañeros tenían que ver que yo era sumamente pobre y que mis viejos no podían poner unas zapatillas en mis pies. Y a esto me llevaron esos hijos de puta, ¿no? Y encima me cosificaban, porque me daban la zapatilla y yo la usaba porque no tenía otra cosa. Entonces por mucho tiempo, por muchos años, odié la política, porque aparte la política utilizó a mi vieja. Mi vieja hizo muchísimo laburo social, muchísimo, un baldío lleno de mugre transformarlo en una plaza, recuperar mujeres víctimas de violencia de género cuando nadie hablaba de violencia de género, cuando ibas a la comisaría y los milicos se hacían los boludos... O sea, desde ese momento mi vieja ya laburaba comprometida con lo social y venían de la política y le decían: “juntame gente”, “vamos a una marcha, te doy tres bolsones de comida”… Entonces, la verdad que siempre me crié odiando la política. Pero hace unos años entendí que tenía que participar si quería un cambio. Y me involucré desde distintos lugares pero siempre haciendo lo social. Y muchas veces no soy bien visto porque puteo a la política. Además de llevar adelanta la sociedad de fomento, Cristian es un referente social en Morón y da charlas y capacitaciones para líderes Además de llevar adelanta la sociedad de fomento, Cristian es un referente social en Morón y da charlas y capacitaciones para líderes La reconstrucción En la puerta de la sociedad de fomento hay, en la vereda, una huerta comunitaria. Contra los pronósticos que le dijeron, la gente pasa por ahí y no roba nada ni la destruye. Junto a una de las paredes del edificio hay también un perchero con un cartel que anuncia: “esta ropa se dona”. Está ahí para ofrecer abrigo a quienes pasan frío. Junto al perchero, un almacén comunitario: Cristian arregló con empresas para comprar productos a bajo costo y los ofrece en el barrio a un precio mucho menor a los habituales. Ya dentro de la sociedad, lo primero que se ve es el aula que armaron hace unos meses. Hay varias mesas, un televisor, un aire acondicionado, y un banner que dice “Potrero Digital”. Es el nombre que dieron a la escuela. Allí, decenas de chicos de Morón se forman de manera gratutita en distintas disciplinas digitales. Además, en los otros espacios se brindan cursos de oficios tradicionales. “Ya capacitamos 160 panaderos, tenemos barberos que formamos, peluqueros, tenemos técnicos en reparación de PC, community managers, gente laburando manejando las redes de Grido, de Vía Bana, en Mercado Libre… Tenemos el proyecto con Grido y Vía Bana de las heladerías sociales: la gente puede abrir una heladería en su casa y puede tener una salida laboral. Buscamos ir dando alternativas. Los cursos son gratuitos, hay algunos que tienen un costo social, pero la mayoría son gratuitos”, explica. Algunos chicos en el "Potrero Digital", la escuela de oficios digitales que armó para los vecinos. Casi todos los cursos son gratuitos Algunos chicos en el "Potrero Digital", la escuela de oficios digitales que armó para los vecinos. Casi todos los cursos son gratuitos -¿Qué de todo esto te hace más feliz? -Que hoy los pibes en lugar de ser vendedores ambulantes, en lugar de ser botelleros o cartoneros, les están mostrando incluso a sus propios padres la faceta de lo digital. Y les están mostrando que laburando desde su casa pueden cobrar 70 lucas ponele. Y el padre se dobló las rodillas toda la vida o tuvo que salir a cartonear. Entonces, se trata de cambiarles el chip a las personas, mostrarles que se puede. Hay un potencial enorme en los barrios. Hay pibes que solamente están esperando una oportunidad, y yo trato de enseñarles que se abran a esas oportunidades. Como mi vieja lo intentó por mí. -Te emociona hablar de tu vieja. -Sí, me emociona mucho porque entiendo lo que pasó con nosotros, y la admiro porque no se quebró pese a todas las dificultades. Mi vieja me enseñó que te van a poner palos en las ruedas, pero tenés que levantar la carreta y arrastrarla, nada va a ser fácil, nadie te va a regalar nada, pero igual en el camino vas a encontrar mucha gente que va a compartir tus ideales, o tus sueños, y también se puede sumar.

Nota Centro de Informes

Era botellero, estudió y armó una escuela de oficios digitales para sus vecinos: “Hay un potencial enorme en los barrios” 10 minutos de lectura Cristian Martínez, presidente de la Sociedad de Fomento Federal del Oeste, con muñecos de un emprendimiento social “Disculpá la palabra, pero cagaba y me mojaba el culo porque estábamos entre cuatro chapas”. Del otro lado de la pantalla, Cristian Martínez pasará de la emoción a la bronca, de la bronca al orgullo, del orgullo a la tristeza, de la tristeza a la esperanza, y de la esperanza nuevamente a la emoción. Su vida, relatada por él mismo, contiene suficientes argumentos para sostener brillante ese mapa de victorias y fracasos. “Tengo 39 años y soy el mayor de once hermanos. Nos criamos muy pobres, con piso de tierra. He visto a mi vieja laburar desde siempre, cargar maples de huevo, limpiar casas ajenas, lavar ropa para gente de otros barrios… y con mucho esfuerzo nos fue criando”, cuenta. Su madre se llama Graciela y pronto ella también aparece al otro lado de la pantalla, cuando pasa detrás de su hijo para buscar unas llaves. “Saludá, vieja”, dice Cristian. Graciela saluda, sonríe. Aprovecho la ocasión: -¿Cómo era Cristian de chico? -Rebelde, no me lo quería nadie. Me echaban de todos lados con éste. -¿Echaban a los once hijos por los líos de Cristian? -¡Sí, a todos! Mi familia decía: “¡uy, ahí viene la Graciela con Cristian!”. Cristian Martinez - Botellero Cristian Martínez junto a algunos de los panaderos formados en la escuela de oficios Cristian se ríe. “Era quilombero”, confiesa, y dice que si no hubiera sido por su madre, nunca hubiera cambiado. “En su momento, cuando era chico, renegué por no tener para comer o por ver a mi vieja llorar por no saber qué me iba a dar de comer al otro día. Eso me causó un gran dolor por dentro, pero hoy entendí que fue lo necesario para entender al que necesita, ¿no?”, dice. Esa nueva etapa de la que habla la ejerce cada día en la Presidente de La Sociedad de Fomento Federal Del Oeste, en Morón, un espacio casi abandonado hasta hace tres años, cuando él juntó firmas y se puso al frente de la reconstrucción. Hoy el espacio funciona con escuela de oficios tradicionales y digitales, es además un hub de emprendimientos sociales, y un comercio accesible para muchos. Pero antes de llegar a este punto, Cristian tuvo que convertirse en el que es. “Hasta alrededor de mis siete años fuimos medio nómades. Primero vivimos en Marcos Paz, después vivimos en Villa Mariló, después en Moreno, y recién después llegamos a Morón, donde vivo hoy. Mi viejo era un tipo muy mujeriego. Generalmente no estaba en casa, venía y estaba un tiempo, embarazaba a mi vieja, y se iba. Digamos que generalmente en los barrios humildes pasa eso, no se toma conciencia del cuidado. Y bueno, mi vieja nos ama y salimos adelante, pero en su momento la pasó muy mal”, cuenta. “En el 2001, cuando estalló todo, mi vieja puso un comedor comunitario y le daba de comer a los pibes del barrio. Íbamos a manguear al mercado central, y después llegábamos a casa y limpiábamos la verdura, la fruta… Mi vieja siempre dió, o sea, yo no entendía eso, ¿viste? Yo decía: ‘vieja, pero si no tenemos para nosotros, ¿cómo carajo vas a sacar de tu alacena un arroz para darlo?’. Y nunca lo entendí, nunca lo entendí”, dice. Cristian Martinez - Botellero En el barrio lo conocen como Cristian “Chapu” Martínez. El apodo se lo debe a su fanatismo por el Chapulín colorado Un día, a sus diez años, acompañó a un lugar a su madre. Caminaron cerca de treinta cuadras y llegaron a lo de una señora. Llevaban una bolsa que cargaban entre los dos, una manija cada uno. Al llegar, la señora salió y abrazó a su madre. Le dieron la mercadería y se fueron. Unas cuadras después, se largó a llover torrencialmente. Graciela buscó en su monedero, pero no tenía con qué pagar el coelctivo. Cristian se puso a llorar y se enojó, las dos cosas a la vez. “¡Tenía una bronca! Y me acuerdo que le pregunté a mi vieja por qué hacíamos eso si a nosotros no nos sobraba. Y mi vieja me dijo: ‘Mirá, ella no tiene a nadie, vos al menos me tenés a mí. Siempre uno puede dar una mano al que más lo necesita’”, relata. Conforme fue creciendo, Cristian fue ganando sus primeros pesos. Trabajó un tiempo con su padre como botellero. “El botellero es el que va en el carro y el caballo y se lleva las latas, se lleva las botellas, se lleva el cartón… Como el cartonero pero hace veinte años. El cartonero no se conocía en ese entonces. El botellero te lleva desde una heladera hasta escombros de tu casa o ramas que vos cortaste de un árbol y no tenés dónde tirarlas”, explica. Después quiso independizarse y comenzó su propio negocio. “Vivíamos en Villa Mariló, era un barrio muy heavy, y yo dije: ‘bueno, ¿qué puedo vender acá?’ Y compré los sachets de shampoo, los chiquititos. Yo entendía que la gente quizás no podía comprar el shampoo grande, pero sí podía comprar el chiquito para higienizarse. Esa fue una de mis primeras pruebas, y empecé a laburar, y laburé muy bien. Después contraté a otro chico y trabajabamos los dos. Salía el sachecito a morir. Costaba veinticinco centavos el shampoo y veinticinco centavos la crema, y por cincuenta centavos tenías los dos”. Una imagen de los botelleros, el primer oficio de Cristian. Lo ejercía en compañía de su padre, que tenía un carro y un caballo Una imagen de los botelleros, el primer oficio de Cristian. Lo ejercía en compañía de su padre, que tenía un carro y un caballo Siguió buscando su camino. Trabajó de albañil, carpintero, fue cortador de pasto, limpiador de piletas, mecánico, pintor. Hasta que tomó una decisión que le cambió la vida: estudiar para reparador de electrónica y PC. “A partir de ahí llegué a tener cuatro locales de electrónica, empezamos a crecer, laburé ocho años con eso. Hasta que después con el tema de los robos fue muy difícil sostenerlo porque un día entraron y le robaron a mi señora, la metieron adentro, le apuntaron con un arma. En otra oportunidad apuñalaron a mi hermano, en otra oportunidad me robaron a mí y me golpearon también. Entonces sinceramente era muy difícil sostenerlo y cerramos. Pero ese curso que hice cambió todo”, asegura. No se equivoca: aunque en ese momento no lo sabía, en el futuro la enseñanza de oficios digitales sería el punto de quiebre de muchas más vidas como la suya. Y aunque pareciera que la preocupación principal de Cristian es el futuro, siempre antes piensa en su pasado y en su madre. “Mi vieja me enseñó una filosofía de vida: siempre hay alguien que necesita, siempre hay alguien que si te ponés a ver, encontrás cómo ayudarlo. Si no fuera por ella, ni el colegio hubiera terminado. Recuerdo ir al colegio muchas veces con una bolsita y dos lápices y un cuaderno. O ir al colegio con una zapatilla que te había regalado un político, que le ponía el nombre”, dice. -¿Recordás alguna de esas zapatillas? ¿Qué nombre tenían? -Sí. Menem, Ruckauf…. Y eso me demostró lo lejos que está la política de entender la necesidad de los vecinos. No entienden, es otro mundo, totalmente diferente. Cristian Martinez - Botellero Antes de hacerse cargo de la sociedad de fomento, el lugar era conocido como “la borrachería”. Cristian Martínez conoció el club en sus épocas de esplendor porque su abuelo era bufetero -¿Qué pensabas al ver el nombre de un político en tus zapatillas? ¿Qué pasaba por tu cabeza? ¿Entendías? -Sí, entendía. Esto te lo digo de todo corazón porque me lo acuerdo patente. Yo decía: “qué hijos de puta”. Todos mis compañeros tenían que ver que yo era sumamente pobre y que mis viejos no podían poner unas zapatillas en mis pies. Y a esto me llevaron esos hijos de puta, ¿no? Y encima me cosificaban, porque me daban la zapatilla y yo la usaba porque no tenía otra cosa. Entonces por mucho tiempo, por muchos años, odié la política, porque aparte la política utilizó a mi vieja. Mi vieja hizo muchísimo laburo social, muchísimo, un baldío lleno de mugre transformarlo en una plaza, recuperar mujeres víctimas de violencia de género cuando nadie hablaba de violencia de género, cuando ibas a la comisaría y los milicos se hacían los boludos… O sea, desde ese momento mi vieja ya laburaba comprometida con lo social y venían de la política y le decían: “juntame gente”, “vamos a una marcha, te doy tres bolsones de comida”… Entonces, la verdad que siempre me crié odiando la política. Pero hace unos años entendí que tenía que participar si quería un cambio. Y me involucré desde distintos lugares pero siempre haciendo lo social. Y muchas veces no soy bien visto porque puteo a la política. Cristian Martinez - Botellero Además de llevar adelanta la sociedad de fomento, Cristian es un referente social en Morón y da charlas y capacitaciones para líderes La reconstrucción En la puerta de la sociedad de fomento hay, en la vereda, una huerta comunitaria. Contra los pronósticos que le dijeron, la gente pasa por ahí y no roba nada ni la destruye. Junto a una de las paredes del edificio hay también un perchero con un cartel que anuncia: “esta ropa se dona”. Está ahí para ofrecer abrigo a quienes pasan frío. Junto al perchero, un almacén comunitario: Cristian arregló con empresas para comprar productos a bajo costo y los ofrece en el barrio a un precio mucho menor a los habituales. Ya dentro de la sociedad, lo primero que se ve es el aula que armaron hace unos meses. Hay varias mesas, un televisor, un aire acondicionado, y un banner que dice “Potrero Digital”. Es el nombre que dieron a la escuela. Allí, decenas de chicos de Morón se forman de manera gratutita en distintas disciplinas digitales. Además, en los otros espacios se brindan cursos de oficios tradicionales. “Ya capacitamos 160 panaderos, tenemos barberos que formamos, peluqueros, tenemos técnicos en reparación de PC, community managers, gente laburando manejando las redes de Grido, de Vía Bana, en Mercado Libre… Tenemos el proyecto con Grido y Vía Bana de las heladerías sociales: la gente puede abrir una heladería en su casa y puede tener una salida laboral. Buscamos ir dando alternativas. Los cursos son gratuitos, hay algunos que tienen un costo social, pero la mayoría son gratuitos”, explica. Cristian Martinez - Botellero Algunos chicos en el “Potrero Digital”, la escuela de oficios digitales que armó para los vecinos. Casi todos los cursos son gratuitos -¿Qué de todo esto te hace más feliz? -Que hoy los pibes en lugar de ser vendedores ambulantes, en lugar de ser botelleros o cartoneros, les están mostrando incluso a sus propios padres la faceta de lo digital. Y les están mostrando que laburando desde su casa pueden cobrar 70 lucas ponele. Y el padre se dobló las rodillas toda la vida o tuvo que salir a cartonear. Entonces, se trata de cambiarles el chip a las personas, mostrarles que se puede. Hay un potencial enorme en los barrios. Hay pibes que solamente están esperando una oportunidad, y yo trato de enseñarles que se abran a esas oportunidades. Como mi vieja lo intentó por mí. -Te emociona hablar de tu vieja. -Sí, me emociona mucho porque entiendo lo que pasó con nosotros, y la admiro porque no se quebró pese a todas las dificultades. Mi vieja me enseñó que te van a poner palos en las ruedas, pero tenés que levantar la carreta y arrastrarla, nada va a ser fácil, nadie te va a regalar nada, pero igual en el camino vas a encontrar mucha gente que va a compartir tus ideales, o tus sueños, y también se puede sumar.

La Libertad y el Progreso en los Barrios Populares

Introducción El liberalismo ha sido frecuentemente asociado con los estratos altos de la sociedad y con discursos académicos. Sin embargo...